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sábado, 13 de abril de 2013

La desesperación lo mató

Avellaneda era el sitio, los protagonistas en cancha y el silbato nos invitaba a ver un partido que no sería uno más del fixture. El necesitado equipo del Tolo Gallego jugaba con el casi descendido equipo santafesino de Unión.

Fue un partido muy apasionante desde lo táctico y que al Rojo le dejó un gusto muy amargo en el paladar ya sea por las necesidades, porque mereció ganar y porque no puede despegarse del tan temido fantasma de la B. En el comienzo del Primer Tiempo, Unión manejo mejor la pelota, incluso generando un par de jugadas de peligro que Magnín desperdició. Tal vez, indirectamente eso afectó a los "tatengues" y le dieron e protagonismo al Independiente que empezó a crear, apoyados en Montenegro y en el pibe Fernández, a partir de la tenencia de la pelota y lateralizando buscando el gol a través de centro al área. Este último mostró credenciales a los 40 minutos, cuando luego de un centro del Rolfi Montenegro y tras un primer control fallido, definió ante Limia y desataba la algarabía diabla. Un gran primer tiempo que fue muy bueno para el rojo, y que no plasmaba en el marcador su superioridad. Por eso, los primeros 45 minutos iniciales  quedaron con un 1 a 0 que no conformaba a la hinchada, y que desesperaba a los protagonistas.

En el Segundo Tiempo, tontamente los de Gallego le cedieron la pelota a Unión permitiendo que maneje el balón, para refugiarse y salir de contra para liquidarlo. Y en apariencia, lograba su objetivo pero no lo liquidaba por lo que el plan era obsoleto.La desesperación en los jugadores, por eso empezaron a cometer errores infantiles y decisiones erróneas que se pagaron tarde.  A los 35 del ST, Franzoia envió un centro para Alemán que ganó las espaldas de una defensa que estaba mal parada cabeceando solo ante la salida de Rodríguez. Desde ahí el rojo no pudo levantar cabeza y continuar buscando el gol; incluso si Unión estaba fino lo pudo haber ganado sobre el final.

El empaté caló hondo en los locales, no pudieron vencer a un rival del descenso y quedó expuesto, a tal punto que el Tolo Gallego dejó a disposición su renuncia. El empate no se merecía, porque Independiente no tiene suerte pero tampoco la acompaña. El empate quedó marcado en la retina de la gente que pide un milagro a medida de cada fecha...


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